Como otros muchos alimentos, el polen contiene agua, aminoácidos, proteínas, lípidos, carbohidratos, minerales, vitaminas, enzimas y otros micronutrientes. La composición del polen varia según las especies de plantas recolectadas por las abejas. En cualquier caso, destaca su alto contenido en proteínas, vitaminas y hormonas que favorecen el crecimiento. Cada grano de polen es un complejo concentrado de sustancias nutritivas con enormes propiedades curativas gracias a sus componentes.